Diario El País.10/10/2009
EL ENFADO ES LA MÁS HABITUAL DE LAS EMOCIONES EN EL ÁMBITO LABORALES (EN EL 53% DE LOS CASOS), MIENTRAS QUE LA ALEGRÍA ES LA MENOS USUAL (19%). ESA FUE LA CONCLUSIÓN A LA QUE ARRIBÓ UN CONGRESO MUNDIAL DE INTELIGENCIA EMOCIONAL, QUE SE DESARROLLÓ ESTA SEM
¿Por qué? Según el creador del concepto de inteligencia emocional y profesor de psicología en la Universidad de Nuevo Hampshire, John Mayer, por dos razones: "Porque en el mundo occidental sigue vigente el pensamiento estoico griego que cree que la lógica es la fuente de información fiable, y las emociones no lo son. Y porque, a pesar de que el conocimiento de éstas se remonta a hace 200 o 300 años, ha permanecido como un conocimiento de culto y no se ha desarrollado con plenitud. La gente no sabe que tiene inteligencia emocional".
"Cómo te sientes tiene mucho que ver con cómo ves el mundo", dice David R. Caruso, psicólogo de directivos, autor del best seller El directivo emocionalmente inteligente y profesor de la Universidad de Yale. "Las emociones son inteligentes, vitales, para tomar buenas decisiones", agrega.
¿Y cuál es la emoción que impera en el mundo laboral? El enfado es la más habitual. Eso dice Caruso, para quien esta situación se podría corregir con líderes emocionalmente inteligentes, es decir, aquellos que se entienden a sí mismos, entienden a los demás y saben gestionar las emociones propias y ajenas, además de conocer las causas que las provocan. Así se produce una clara mejora en el trabajo en equipo en las organizaciones.
Sueldos, en proporción
"La inteligencia emocional mejora el trabajo en equipo, las relaciones con los clientes, la capacidad de controlar el estrés, de liderar y asimilar los cambios", según un estudio realizado por la Universidad de Málaga en una empresa de ingeniería, que arrojó que los sueldos más altos corresponden a las personas que tienen mayor inteligencia emocional, tal y como puso de manifiesto en la presentación del trabajo Gloria de la Torre.
Para Richard E. Boyatzis, doctor en psicología por la Universidad de Harvard y autor de best sellers como El directivo competente, Liderazgo fundamental y Liderazgo vibrante , hay más estudios sobre los métodos de medición de la inteligencia emocional que sobre el propio concepto. Y, a su juicio, los que se basan en la autoevaluación pueden arrojar resultados engañosos.
El directivo sobresaliente, en opinión de Boyatzis, es aquel que suma a sus capacidades individuales las demandas de su organización y las del entorno laboral. "El interés y el compromiso son los valores en los que se trabaja hoy. No la satisfacción con el trabajo o la felicidad", agrega.
Del lado de los futuros trabajadores, otro estudio presentado en el congreso, en este caso realizado por la Universidad de Comillas, señala que las competencias socioemocionales (autoconocimiento, autorregulación, habilidades sociales, motivación y empatía) hacen, junto a las competencias técnicas, un todo para conseguir la empleabilidad de los estudiantes de formación profesional.
Se mire por donde se mire, está claro que las emociones cuentan y que se deben analizar y gestionar, para "evitar estropear el desarrollo del cerebro, porque luego es mucho más difícil arreglarlo", según el experto Carlos Belmonte.
Habría que preguntarse por qué los trabajadores están quemados, enfadados, apáticos. Quizás no se tienen en cuenta las necesidades de los profesionales, como pueden ser la compatibilización de horarios y jornadas, pero también puede haber causas internas de organización, de excesivo trabajo, de no permitir cierta autonomía en el propio trabajo, de anulación de la posible iniciativa del profesional, de no motivación en las tareas laborales, de no hacer un buen trabajo en equipo, etc. Las empresas necesitan tener líderes con buena inteligencia emocional para abordar los problemas, ofrecer soluciones y llevar los equipos de trabajo a una situación de satisfacción, evitando el burn-out de los profesionales.
ResponderEliminarMe parece increible que un 53% de los casos la emoción predominante sea el enfado, yo esto lo vivo día a día y creo que se genera por un entorno general de descontento y porque las expectativas que cada uno tiene luego no se asemejan a la realidad creando este "caos", descontento y enfado. Lo que deberiamos de analizar es que es lo que esta en nuestras manos para poder cambiar esta situación, dejar a un lado la pasividad que tenemos muchos ante los problemas laborales y cada uno en su parcela ir sembrando "su semilla, que por pequeña que sea, sumando todas pueden producir importantes cambios en los sentimientos y motivación del équipo.
ResponderEliminar8 de noviembre de 2010 07:59
Es una manera muy diferente de dirigir las empresas pero creo que asi se puede llegar a conseguir los objetivos que se propongan porque si hay un buen lider , los empleados se van a sentir mas motivados.
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